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07 abril 2011

Las Críticas de FJ García

Ya voy teniendo un cierto número de críticas escritas para muchocine.net y filmaffinity (y al principio para este propio blog), y también tengo algunas en vídeo, entrenándome para una posible serie para internet. Muchas de las más nuevas no las he publicado aquí, así que va siendo hora de hacer un índice.

Como veréis, los formatos y la duración son muy variables, ya que aún estoy buscando mi estilo. Reconozco que muchas todavía huelen un poquito a amateur.
Me gusta referirme a ellas más bien como "reseñas", ya que en la mayoría de los casos no critico fuertemente la película, sino que me limito a informar sobre ella, al escoger casos poco conocidos.

Están en orden cronológico inverso (la primera es la más moderna):


Críticas de Películas (vídeo)
Ágora (7/10) (4 minutos)
Tron (7/10) (5 minutos)
Los Próximos Tres Días en español y en Inglés (7/10) (5 minutos)
Megamind (6/10) (2 minutos)
Star Trek II (7/10) (6 minutos)
Cine Catastrófico en general (10 minutos)

Críticas de Películas (texto)
La sal de la Tierra (6/10)
"No soy su público objetivo, pero..."
Star Trek: Generations (5/10)
"Esta es la séptima peli de Star Trek; las seis anteriores son mucho mejores"
The Sky Crawlers (3/10)
"Para el caso prefiero Pearl Harbour"
El huevo del ángel (6/10)
"Algo me dice que Evangelion bebió de esto..."
De Salamanca a ninguna parte (7/10)
"Debería ver más cine español..."
Quirino Cirstiani: El Documental (10/10)
"Sus películas desaparecieron "Sin Dejar Rastro""
Hair High (Tupé) (8/10)
"“Tupé” (Hair High) y “Brillantina” (Grease)"
Anaconda 3: The Offspring (3/10)
"Ordenador cantoso, cantoso..."
Abierto Hasta el Amanecer 3: La hija del verdugo (6/10)
"La Familia McGraw Vol.1: Ambrose Bierce, el antepasado de Earl"
Kill Bill: Vol.1 (9/10)
"La Familia McGrawVol.2: El primer trabajo de Earl"
Grindhouse: Death Proof (8/10)
"La Familia McGrawVol.3: Stuntman Mike contra Earl"
Grindhouse: Planet Terror (9/10)
"La Familia McGrawVol.4: El nieto, la hija, el yerno y Earl"
Abierto Hasta el Amanecer (10710)
"La Familia McGrawVol.5: El fin de Earl"
Abierto Hasta el Amanecer 2: Texas Blood Money (3/10)
"La Familia McGrawVol.6: El legado de Earl"
B.AG. El Buen Amigo Gigante (8/10)
"¿B.A.G.? ¿B.F.G? Pues el libro es "El gran gigante bonachón""
Star Wars Turca (2/10)
"Baban am!"
A Serbian Film (7/10)
"The horror"
Perros de paja (8/10)
"¡Zombies! Huy, perdón, me he equivocado de película"
Super Mario Bros. (7/10)
"Pues a mí me gusta"
Jackie Brown (7/10)
"La peor de Tarantino, pero aún así buenísima"
REPO! The Genetic Opera (9/10)
"No conozco otra ópera-rock que no sea Jesucristo Superstar"
The Rocky Horror Picture Show (10/10)
"Let's do the WARP TIME again!"
Saw VII 3D (1/10)
"Saw VII 3D es la peor de la saga, con diferencia. Y lo dice un fan."
Agnosia (2/10)
"Pesada y aburrida..."
Machete (9/10)
"Es todo lo que podíamos esperar de ella cuando vimos su tráiler falso en Grindhouse. Y me encanta"
Poltergeist (9/10)
"Cine de terror que difiere de sus contemporáneos es protagonistas y estructura. Película familiar, si bien no para toda la familia"
The Last Exorcism (4/10)
"Yo también quiero la cámara con la que se grabó este documental: ¡Hace edición de vídeo al instante!"
Plan de Vuelo: Desaparecida (7/10)
"Trata sobre una ingeniera aeronáutica que no puede encontrar a su hija en el avión que ella misma diseñó
"
Robin Hood (7/10)
"No tenemos el gore de las anteriores pelis históricas de Ridley Sott"
Los Cuatro Fantásticos de 1994 (6/10)
"Mil veces mejor que la de 2005"
Jurassic Park (9/10) y El Mundo Perdido (7/10)
"Mundos Perdidos..."
La Cosa (9/10)
"Análisis en profundidad de la película de John Carpenter"
Angustia, de Alfred Hitchcock (8/10)

Críticas de Series
FLCL (10/10)
"Lo bueno si breve, dos veces bueno"
Elfen Lied (7/10)
"La serie que me traumatizó"
Historias de la Biblia de Osamu Tezuka (10/10)
"El Dios del manganime nos cuenta la Biblia"
Kannazuki no miko (8/10)
"Chica con chica"
LOST: The End (10/10)
"El Final de Perdidos"
Neon Genesis Evangelion (9/10)
"Evangelion 1.0 y por qué debéis ir a verla"
Tengen Toppa Gurren Lagann (10/10)
"¿¡Quién coño os creéis que somos!?"

Críticas de cómics
Dragon Mail (9/10)
"Entregamos su mensaje en menos de 24 episodios"
El Mundo Perdido de Osamu Tezuka (10/10)
"Mundos Perdidos..."

Críticas de libros
Biohazard: The Beggining (6/10)
El mundo Perdido de Arthur C. Clarke (10/10) y El Mundo Perdido de Michael Crichton (6/10)
"Mundos perdidos..."
Que se mueran los feos (7/10)

13 marzo 2009

El autobús de las emociones de FJ

Otra visión unilateral de las CROMEL de Valencia.


Desde luego, no soy un tipo muy previsor. Sabía la fecha en la cual tendrían lugar las CROMEL de Valencia de 2009, y sabía que tenía que avisar de que iba, si no quería pasar la noche durmiendo a la intemperie, o vagando por las silenciosas y oscuras calles de L’eliana esperando el amanecer. Pero lo fui dejando, diciéndome siempre: Avisaré mañana… avisaré mañana… avisaré mañana… Y así, me encontré de pronto con que quedaban seis días para el salón y aún no había mirado siquiera los horarios de los autobuses para Valencia. Suerte que Defriki y Sara son dos personas inimitablemente geniales y pese a todo me dejaron entrar en el grupo de ciento y la madre que se quedaban a pasar la noche en casa de la última.

No tuve la oportunidad de hablar mucho con Sara (por no decir que la única conversación que mantuvimos consistió en “Hola, soy Sara” “Y yo FJ, encantado” “Muack, muack”) pero le estoy eternamente agradecido por dejarme entrar en su casa.


El sábado por la mañana estaba dirigiéndome en autobús hacia Valencia. Saqué un cuaderno y me puse a rememorar anteriores salones a los que había asistido WEE.

Las dos páginas que rellené estaban pensadas para ser el comienzo de mi diario de las CROMEL, pero más tarde no tuve ocasión o fuerzas para volver a sacarlo, así que el resto de la crónica la he tenido que escribir de memorieta.

Voy a transcribir el contenido de esas páginas:


“Barcelona en 2007. Mucha gente dice que Zaragoza estuvo mejor. TUVIMOS un Stand, y además era el doble de grande que la mayoría alrededor, y estábamos mejor preparados. Por mi parte vendí mis fanzines, aunque eso a mucha gente, o, bueno, a algunos, no les pareció del todo bien. (Esto me recuerda que debo retomar la publicación en papel y prepararla mejor. ¿Cómo dijo Kat? Ah sí, Quark Express y Publidisa).

Pero Barcelona fue algo muy especial. También metí la pata en el sentido de que casi consigo que nos quedemos en tierra Gordi, Willy y yo (ahí debió de empezar a gestarse el odio que Willy dice profesarme) XD pero realmente fue especial.

Tres años llevaba existiendo la comunidad, desde que la genial Zirta la fundó –y yo llevaba sólo un año en ella- y sin embargo no había habido ninguna reunión masiva antes. La ocasión fue tal que dos mexicanos (Illya y la propia Zirta) se acercaron a la Península, y la Primera Cena WEE (que en realidad fue la segunda) fue una explosión de felicidad. ¿Nos tuvieron que echar o ese es sólo un recuerdo magnificado que tengo yo?

Llegamos el primer día Gordi, Willy y yo, y nos encontramos con Toni, que era el primero que había llegado al… ¿Era un hotel? ¿Era un hostal? No era un albergue, ¿un motel? XD. No recuerdo eso. Recuerdo que el siguiente al que esperábamos era Nokson, y que salimos por la ciudad y nos perdimos, y que Gordi hizo un dibujo al respecto.

También que, gracias a unas llamadas telefónicas de los que aún estaban por llegar, nos enteramos de que había que ir a recoger unos WEEZINES de la imprenta, y fuimos hacia allá, y tuvimos el honor, los cuatro, de ser los primeros en ver las cajas en las que estaban contenidas las primeras ediciones del Weezine #1, y los cuatro las llevamos calle abajo haciéndonos fotos, y las trajimos al… lugar donde dormiríamos. No abrimos las cajas, nos quedamos observándolas.

Y llegó la siguiente tanda de gente, apareció Nokson, conocimos al autor de ¡Eh, tío!, al de Dragon Mail, al ilustre creador de Elfangor y sus paridas… :P

Me parece que estoy dormido, continuaré escribiendo más tarde.”



Después de escribir eso, efectivamente, caí dormido (la última vez que dormiría hasta estar en el otro autobús de vuelta al día siguiente) pero no continué escribiendo más tarde.

Cuando desperté, nos pusieron la película de Oliver Twist de Roman Polanski, que estuvo muy bien. Aunque la parte del clímax no pudimos disfrutarla mucho: Mientras que en la pantalla el villano cogía a Oliver como rehén y lo paseaba de tejado en tejado huyendo de la turba que quería lincharle, en la vida real un deportivo rojo cuyo conductor parecía un “colega” del de nuestro autobús se puso a colársenos y a entrecruzarse con nosotros, como queriendo que le pasáramos por encima o que diéramos un volantazo mal afortunado.

Al fin todo acabó bien y me apeé en la Estación Central de Autobuses de Valencia. Saqué mi cuaderno y lo abrí por una de las páginas finales. Allí estaba el legendario mapa, con indicaciones escritas por el ilustre autor de Chocofrikis y transcritas al papel por un servidor.



El mapa no hacía mucho más que conducirme desde la salida de la Estación hasta la parada de metro más cercana en línea recta, pero siempre hace ilusión ir en busca de un tesoro.

Averigüé qué billete había que coger. Compré uno de ida y vuelta. (Poco sospechaba yo que la fracción correspondiente a la vuelta era dinero tirado, pero la otra opción que escogí en lugar de utilizar el billete ya comprado mereció la pena.)

Me apeé en L’eliana. Cada vez estaba más cerca de mi destino. No podía contener la emoción que me embargaba. Esta vez no tenía un mapa para llegar desde la estación de metro hasta el salón (sabe la suerte que me habría sido muy útil), pero afortunadamente no era el único friki que bajaba en mi parada y se dirigía al mismo lugar. Así que seguí mal disimuladamente a las pequeñas multitudes que estaban a punto de alcanzar la meta de su peregrinaje, y me conseguí plantar en las CROMEL.

Asomé la cabeza tímidamente por la entrada de esa especie de salón de actos y busqué con la mirada el STAND. No estaba en el mismo sitio que antes, pero no tardé en girarme hacia la izquierda y ver algunas caras conocidas.

Me parece que poca gente sabía que finalmente me iba a dejar caer por allí. Allí está otra vez mi falta de previsión a la hora de avisar de que iba o preparar el viaje. “No traigas maleta”, había dicho Defriki, para que cupiésemos todos nosotros y nuestros equipajes en casa de Sara esa noche; no iba a cundir el pánico, sólo me había traído la discreta bandolera que me llevo diariamente a la escuela y al trabajo.

Bueno, el caso es que ahí estaba todo el mundo, y aunque yo era el último –o prácticamente el último- en llegar al lugar, aún quedaban abrazos y besos por parte de todos, incluso de los que no conocía, como Rafagast o Padomón. Y saludé a Fadri, a Gordi, a April y Anamarek, al pequeño Toni, y a los groupies de WEE que conocimos en las CROMEL anteriores y que no habíamos vuelto a ver desde entonces: Eefrit Lombarda y, por supuesto, las hermanas gemelas Marta (Yerca) y Julia. (Mira tú por donde, yo no sabía, o no recordaba, que Yerca tenía una hermana gemela). Iván, Zelgadis, el erudito Wargo (sin mi villana favorita al lado, ¡porras!) Pedro Kat, Nacho (al que luego le hizo mucha ilusión ver el mapa), y Koopa.


Pronto algunos de nosotros nos teletransportamos a comer, ante la alternativa de devorar a nuestros compañeros de STAND a causa de la voraz hambre. Se decidió que almorzaríamos Kebab, y de camino al Turco conversábamos recodando tiempos pasados, presentes y futuros. Nos detuvimos ante una bocadillería, ya que algunos sibaritas como lo eran Fadri, Zel y Padomón no gustaban de comer carne turca. Eventualmente, alguien llegó con la información de que no había turco alguno, de que estaba cerrado y de que quien quisiera kebab tendría que filetearse y servirse a sí mismo los gatos que deambulaban por esas calles. Así que la breve parada en la bocadillería terminó siendo el prolongado alto que se hizo para comer. Algunos se fueron a almorzar al Eroski, no obstante.


Al volver al salón, le dije a un tipo Delirante que le dibujaría lo que me pidiera. El tipo se quedó con cara de póquer. ¿Qué podía pedirme que le dibujara? Pues una A asesina, me dijo. No, recapacitó, eso es demasiado sencillo; dibújame algo más… algo más… ¡Algo con muchas tetas! Algo… ¡Como una vaca!

Él se lo buscó. Consiguió llevarse a casa una vaca con tetas de mujer humana y cabeza de A invertida, empuñando un puñal con sus pezuñas. Espero por su bien que lo haya colgado en algún rincón de internet. Su reacción ante el dibujo fue algo así como “Gracias, era lo que necesitaba”, con la cara radiante de felicidad y un poco de baba descendiendo por su barbilla.

Durante esa tarde tan demente, me encontraba dibujando una escena que incluía el cásting casi completo de los personajes de mi cómic. Este dibujo estaba destinado a Rafanás, pero nunca llegó a él. Se me acercaron unos niños que debían de tener entre once y catorce años, y que no tenían ni idea de lo que eran los webcómics. Pero me vieron dibujar a mis queridos espermatozoides y les pareció muy, muy gracioso. Empezaron a darme sugerencias sobre cómo terminar el dibujo.

“¿Por qué no haces la polla en la que están metidos los espermatozoides?”

Al final acabé regalándoles el dibujo a ellos por alguna razón, aunque lo terminé a mi manera, un poquito más casta. Y con la dirección de la página web en el papel, por supuesto.

Luego también tuvo lugar la charla que dieron Zelgadis y Anamarek, que estuvo muy bien y de la que ahora no se me ocurre nada que comentar.


Llegó la noche. Recogimos el chiringuito, pedimos un taxi que no llegó, y acabamos metidos en el metro en dirección a Llíria. Los que estuvimos el año pasado (cuatro gatos en comparación con los que habíamos ido ese año) recordábamos cómo pasamos la noche la vez anterior. La verdad es que en el fondo fue una aventura echarse a dormir de cualquier manera en el suelo de un polideportivo. Defriki comentó que había oído que esta vez los cristales de las ventanas del polideportivo estaban rotas, y que el airecillo que debía de correr debía de ser divertido. Una vez más agradecimos a Sara su hospitalidad, aunque ella no estuviera allí en el momento de la conversación.

Una vez en Llíria sí que apareció un taxista y fuimos dirigiéndonos en pequeños grupos de tres y cuatro hasta la casa. Mientras esperábamos se comentaba cómo se parecía Meneillos a un hamster.



Por fin llegamos en el taxi Meneillos, Willy y yo, creo recordar, y a nuestra llegada los demás estaban en plena partida de WiiSports, alternando entre Wiibolos y WiiBaseball. Una gran oportunidad desperdiciada de explicar las diferencias etimológicas entre la Wii y el WEE. Eventualmente llegaron Defriki, Anamarek y Nacho con la cena del restaurante chino, cuya factura debió provocar un grito de terror del primero. Menú para 20. ¿Cuántos éramos? ¿Veintidós? Y aún sobró comida, aunque tengo un par de testigos que pueden afirmar que traté de impedirlo. Agradecidos estamos todos al insuperable Koopa, que se encargó de partir y repartir el alimento entre todos nosotros, enfundado en su delantal de combate, y luego además fregando y recogiendo el estropicio, y todo él solito, con la condición de que no tocáramos su cocina. (¡¡NO… PUEDES… PASAAAR!!)

La mayoría de la gente fue desertando y retirándose a sus camas, sacos de dormir o sofases, pero seis intrépidos aventureros nos quedamos resistiendo la horda zombi que amenazaba el tablero que había traído Defriki. Fue la primera vez que jugué a ese juego de mesa, ZOMBIS!!!, y me gustaría dejar constancia de que mola un huevo. El grupo inicial lo formamos Gordi, Fadri, Defriki, Yerca (o su hermana, ya no me acuerdo, XD), Meneillos y yo. La única chica del juego acabó abandonando de puro sueño (¿o porque se tenía que ir?) y le sustituyó Willy.

Este juego es curioso, porque cuando tu personaje es brutalmente devorado por los zombis y se muere, el jugador no deja el juego, sino que regresa a la casilla de salida, como haciendo un Reset. El primero en caer fue Defriki, que para eso escogió para sí al personaje negro. Después de la primera caída lo bautizó Samuel L. Jackson, a ver si así duraba un poco más. No dio resultado. Las rondas eran un poco lentas. Ya entrada la noche, a las cuatro de la mañana o algo así, Defriki se dejó caer en el sofá diciendo “Cuando vuelva a ser mi turno despertardmmmggzzzzzz…”. Antes de que volviera a llegar su turno, el personaje de Fadri se volvió a morir, y Fadri, que también debía estar un poco cansado, decidió que se había muerto en serio y que no volvería a resucitar. Pero no se fue y adoptó al personaje de Defriki, ya que nadie se atrevía a despertar a éste de su plácido letargo. También acabó muriéndose (otra vez) Samuel L. Jackson, y en serio, pero Fadri se quedó a presenciar el cercano final de la partida. Ganó Meneillos. Pero mi personaje, el Rojo, fue el único que no se murió jamás. (Hale, ya lo he dicho). Y eso que me cogieron manía después de que descubriera la genial carta “¡ESTAMOS JODIDOS!”. En definitiva, me resultó un juego muy entretenido.



Al apagar las luces, Defriki se despertó, y Meneillos, él y yo decidimos que para lo que quedaba de noche mejor quedarnos despiertos, leyendo un poquito o hablando de chorradas que no recuerdo. Dos horas después, tratamos de desencadenar el Despertar WEE. Willy se había echado como un trapo en medio del pasillo y la segunda vez que le vimos estaba apoyado contra la pared, con la cabeza a medio salir de su saco, la cara pálida y los ojos cerrados. Como un fantasma o una siniestra crisálida comenzando a abrirse paso hacia su vida adulta.

Sólo Fadri consiguió reunir las fuerzas para desperezarse y subirse en el taxi junto con los que no habíamos dormido, en dirección a L’eliana.

Fue curioso acceder a las instalaciones de las CROMEL una hora antes de su apertura. Al parecer, había problemas con la luz, y estábamos completamente a oscuras en el recinto del salón, preparando nuestro STAND.

Por cierto, ¿he dicho ya que estoy acabando de leerme THE STAND de Stephen King, aunque no venga a cuento? Vale.

Y se reabrió el salón, y llegó la gente, y la mayoría de los dormidos se despertaron, y hubo gran regocijo mientras volvían a intercambiarse firmas, dibujos, fanzines, besos, abrazos y cariño.

Defriki tenía que dar una charla. Bueno, técnicamente lo que tenía que hacer era dibujar una tira en directo (Hum… todavía no he visto el resultado de eso…). Y todos los encargados del stand querían ir a verle. Y yo también, pero asimismo me apetecía quedarme en el stand dibujando cosas, viendo pasar a la gente y tratando de practicar mis (pésimos) atributos de vendedor. Me acompañaron Pícara (huy, no he mencionado a Pícara ni a Elfangor en todo este tochazo hasta ahora, ¡perdón!) y el resalao tipo que, recordaréis, me pidió la vaca mutante el día anterior. Aquel Delirante. ¿O era Demente?

Todo el mérito por el fanzine y la chapa vendidos en ese rato en que los demás estuvieron en la charla de Defriki se lo debemos a Pícara, sin lugar a dudas. Ella sí tiene dotes de vendedora. También atrajimos hacia nosotros a algunos potenciales conversos –el más notable, un tipo disfrazado de clérigo en pleno peregrinaje-, que aunque no lo compraron se quedaron un rato embobados ante del contenido del Weezine, con la tranquilidad de saber que nuestro STAND SÍ que era una biblioteca y se podía leer a gusto. Se llevaron la dirección de WEE en folios repletos de dibujos míos, a falta de un artista mejor presente en aquellos difíciles momentos (aunque nadie me va a quitar de la cabeza que estoy mejorando).

Ese día también hubo que ir a comer (el acto de comer es una de las cosas que te impide morir, y además para algunas personas es un acto placentero), y el grupo con el que almorcé se fue a otro sitio distinto al de la bocadillería del día anterior, más decente. Las Yerca sisters, Padomón, y otro friki cuyo… nombre… no… recuerdo, ¡argh! Disculpas al anónimo acompañante si llega a leer esto. (Lo fastidioso es que su cara la tengo muy clara en mi mente). Decía que nosotros estábamos sentados aparte y nos pasamos la comida hablando de Dexter, Lost, Saw, y esas cosicas que nos gustaban a casi todos. Arroyo, desde la otra punta, tuvo la ocasión de comprobar si yo era de los que se enfrentaba a los problemas o de los que los esquivaba. (El resultado fue que los golpeaba y se los enviaba sin querer a Padomón, ignorante de las consecuencias).

En lugar de regresar al salón, algunos nos fuimos a tumbar en la hierba y hablar de Leie Cómics, los orígenes de WEE, World of Warcraft y otras cosas relacionadas.

El regreso al salón fue el auténtico síndrome de las despedidas. Ahora se van unos… luego los otros… Y te despides de todos ellos pensando en que tú también te tendrás que ir en un rato. Paradójico fue el momento en el que me despedí de Draug, aquel que era capaz de permanecer cinco minutos seguidos sin hacer el método Dio Brando, por algo que sucedió más tarde.

Incluso el propio Salón se estaba despidiendo de la gente, llevando a cabo el último acto de las jornadas, la entrega de premios. Subió al escenario el tipo que había ganado el concurso de Kame-hame-has, jaleado por todos los de Studio Kat. “¡¡Que lo repita, que lo repita, que lo repita!!” “¡¡Sin camiseta, sin camiseta, sin camiseta…!!” “¡¡Con pantalones, con pantalones, con pantalones…!!” “¡¡Sega, sega, sega, sega…!!”

A todo esto, no he comentado que él único dibujo que me llevé esta vez fue el que me hizo el Bartu:




Finalmente llegó Yerca y me dijo solemnemente: “Es la hora”.

Y despidiéndome de los que quedaban subí en el coche con Anamarek y las hermanas.

Estaba muy feliz en el vehículo, aún estaba compartiendo espacio con el WEE. Quería que ese viaje se alargara, que durase para siempre. Pero al fin llegamos al cruce frente a la Estación de Autobuses y hubo que dar el adiós final. Y el coche se alejó dejándome solo…

Aún quedaba un rato para que llegara mi autobús. Entré en una cafetería que había cerca de mi dársena y tomé algo para merendar, melancólico. Después paseé un rato por los alrededores. Ya debería ser oficial el hecho de que esperar es aburrido. Eventualmente llegué a una sala de espera con una fila de sillas… al final de la cual estaba Draug encorvado sobre un libro. Resultó que iba a volverse a Madrid en el mismo autobús que yo.

Es definitivo. Si alguna vez has sentido algo por WEE, el WEE te seguirá a donde quiera que vayas y estará contigo siempre. Estas cosas pensaba más tarde en el asiento que tenía asignado en mi billete, mirando en la televisión una película en la que salía Samuel L. Jackson. Y en la que todo iba volviéndose negro…

Las imágenes se fundieron con mis sueños mientras la noche anterior en vela me empezaba a pasar factura.

26 enero 2009

Alien fanfiction

En un corto tiempo muerto he escrito un relato corto. A partir de una frase de la película Saw, he descrito las sensaciones de un personaje que bien podía ser parte del universo de Alien; para ser más concretos, ese Alien que en España fue conocido como el Octavo Pasajero. No le he puesto título.

Es una enfermedad que me corroe por dentro. Concretamente, con una suerte de ácido sulfúrico de recién nacido. Aunque, si queremos ser más exactos, estamos hablando de un nonato. El prototipo de ácido sulfúrico de un nonato, no lo bastante corrosivo como para que mi cintura y mis piernas se conviertan en una sopa primitiva de carne y hueso, pero sí lo bastante como para producirme los ardores de un tónico fuerte. Qué absurdo es esto de ser un hombre, de ser de género macho vaya, y estar embarazado. Embarazoso, sería la descripción. Y además con la seguridad de no poder sobrevivir al parto. No hace unas horas que me quitaron el facehugger de la cara. Y ahí están, esos científicos, dominados por la soberbia, ahí, al otro lado del cristal, desde donde puedan verme, y desde donde puedo verlos yo a ellos tomar notas en sus pequeños cuadernillos de anillas. Me están observando. Tal vez yo les sirva para que averigüen cómo crear una cura. O para avegriguar la forma más fácil de extirpar el bicho sin matar al huésped. Pero eso no quita que yo sea una cobaya. Podrían tratar de abrirme en canal, quitarme el maldito demonio, y tratar de volverme a cerrar -en canal-; así tendría alguna posibilidad -lo remota que sea sería irrelevante- de ver de nuevo a mi esposa e hijos. Pero no, ahí se quedarán, observándome, tomando notas con la que con toda probabilidad será una letra pésima. No harán nada cuando vean que llegan mis primeras arcadas y... oh, sí, aquí llegan. Noto cómo la bilis pugna por huír de mi estómago, huír de su horrendo y xenomorfo acompañante. El líquido amarillo que salpica el suelo desde mi boca no tiene ojos con los que ver atrocidades, pero seguro que se siente mucho mejor al estar más lejos del bicho con el que compartía habitación. Pienso que soy afortunado, pues conozco mi sino. Muchos no sabían lo que significa esta sensación, y su horor era total cuando podían ver una cabecita saliendo de su perforado tórax. Pero yo soy afortunado, he dicho, pues para mí no será una sorpresa, sé perfectamente lo que va a pasar. Me pregunto... Curioso, no me lo había preguntado hasta ahora, ¿cómo narices atraviesa esta criatura la caja torácica de un ser humano? Al fin y al cabo es un monstruo pequeñito. Un monstruo, sí, pero un monstruo pequeñito e indefenso, al menos de momento, al menos en estas etapas de su vida; aún no tiene ni media bofetada. El truco es fácil de descubrir. Ahora que lo pienso, estaba meditando sobre ello antes. Los polluelos rompen la cáscara del huevo cuando su pico está lo bastante desarrollado; las crías de extraterrestre feo se abren paso a través de las costillas cuando su sangre es lo suficientemente corrosiva. Y vaya si lo es, manda huevos, los gritos que prolifero deben estar oyéndose hasta en mi planeta natal. Me obligo a destensar mi cuerpo y bajar la cabeza; no puedo irme sin haber echado un vistazo al hijo de puta que me ha matado. Mi hijo. ("Tu quoque, fili mi?"). Qué pena, le pasa lo mismo que a mi bilis, no tiene ojos. Me gustaría poder decirle lo bonitos que habrían sido sus ojos de bebé si los hubiera tenido, pero no consigo que nada salga de mi garganta (salvo más bilis). Deseo que mi hijito se haga mayor, que vaya a la prestigiosa universidad de matar gente, mude su piel pasando así a la madurez, y presente sus respetos a los cabrones enfundados en sus batas blancas a los que ahora estoy dedicando mi última mirada asesina. Deseo con todas mis fuerzas que sea mentira lo de que lo tienen todo controlado. ¿Quién sabe? Los accidentes ocurren, hasta en las circunstancias más insospechadas. "Adelante, fili mi".

10 noviembre 2008

BIOHAZARD: The Beginning

La primera entrega de Resident Evil fue lanzada en 1996 para Playstation, aunque también fue posteriormente adaptada para otras consolas y para PC. Dos años después, en 1998, tuvo su primera secuela (Resident Evil 2), sólo el comienzo de la explotación de la franquicia, seguida por más entregas, remakes, spin-offs, novelas, cómics, e incluso una trilogía de filmes no fieles al argumento original.


El juego es de origen japonés, y su título original es BIOHAZARD. Un detalle interesante es que todos los juegos, en la versión original, están en inglés con subtítulos en japonés. Stephanie Danielle Perry, en cuanto se publicó el primer videojuego, escribió una adaptación literaria de éste (titulada Resident Evil 1: The Umbrella Conspiracy), y a partir de ahí continuó su propia serie, adaptando los demás videojuegos y añadiendo novelas originales sobre eventos que tenían lugar entre medias de los eventos principales.


Pero The Umbrella Conspiracy, un calco de la historia primer videojuego junto con algunos tintes de novedad por parte de la autora, no es la primera novela que se escribió sobre Resident Evil. Antes incluso de que se publicara Resident Evil 2 (y por lo tanto antes de que la serie pudiera ser considerada como tal), hubo otra, y oficial. Pero es una pieza de coleccionista bastante difícil de conseguir.


Resulta que en japón, cuando el videojuego original fue adaptado a la videoconsola Sega Saturn, si éste se pedía como encargo, incluía un regalo que consistía en un libro titulado The true story behind Biohazard.



Los contenidos de The true story behind Biohazard son:

-Una entrevista con Shinji Mikami, el creador de la franquicia.

-Storyboards de algunas cinemáticas del videojuego.

-Algunos dibujos interesantes, ilustrando todo lo demás.

-Trevor's Letters (Las cartas de Trevor), un relato corto en forma de diario. Estas notas fueron utilizadas mucho más tarde como fuente de inspiración para algunas subtramas novedosas del reamke del juego para la videoconsola GameCube, donde el jugador se enfrenta a un terrible monstruo antes conocido como Lisa Trevor.

-Y lo más interesante: Una novela corta de siete capítulos titulada Biohazard: The beginning, escrita por Hiroyuki Ariga.



La historia tiene lugar unos días antes del incidente de la mansión Spencer, y por lo tanto antes incluso que la posterior precuela del juego, Resident Evil 0 (que sucede sólo un día antes). Gira alrededor de los miembros de los dos equipos de fuerzas especiales S.T.A.R.S., especialmente Chris Redfield, que está preocupado por un amigo suyo llamado Bill que ha desaparecido misteriosamente y lleva a cabo una investigación para encontrarlo.


Como nota curiosa, estos sucesos son mencionados brevemente por Stephanie Danielle Perry en los primeros capítulos de la anteriormente citada The Umbrella Conspiracy.


Las páginas de este libro han permanecido mucho tiempo en la oscuridad sin que nadie los tradujera fielmente a ningún idioma. Por suerte, los responsables de la página web http://www.the-horror.com/ están ocupándose de que eso no siga así por mucho tiempo. Así que, por medio de subvenciones, han pagado a un traductor profesional para que haga el libro accesible (al menos para los angloparlantes).



Hasta ahora han traducido las notas de Trevor y tres de los capítulos de la novela corta. Quien sepa inglés, puede disfrutar de ellos a través de los links a continuación:


-Introducción: Escrita por la persona que ha coordinado la traducción y maquetado el resultado que podemos ver, explica mucho mejor que yo lo que es esa novela, lo que significa, y cómo fue el proceso de traducción.

-Beginning: Las cinco primeras páginas del libro.

-Trevor’s Notes: Las notas de Trevor.

-Storyboards

-Chapter 1 Midnight Call

-Chapter 2 The Raccoon City Police

-Chapter 3 Special Forces Unit STARS

03 febrero 2008

Huída,suicidios y muerte

Capítulo primero:

Todo comenzó en la estación de tren. Estaba acompañando a mi tía, que volvía a su casa. También venía mi hermana. La verdad, no sé cómo nos las arreglamos para que el de seguridad que controlaba el acceso a los andenes nos dejara pasar a nosotros sin billete, pero sorprendentemente no llevó tiempo. Nos vería cara de buenas personas, supongo.

Consultamos un mapa para saber qué andén correspondía. Lo encontré. No sería difícil encontrarlo, estaba hacia el centro y era el único con un pequeño tejadillo. Yo me rezagué por alguna razón que no recuerdo, supongo que sería para coger algo de la mochila, o pararme a hacer una foto. Ellas siguieron por el pasillo, pero no llegué a perder de vista.

Me encontré con más gente una vez llegado al primer andén. Había bastante, pero se podía caminar bien, y todavía las veía entre las cabezas. Los andenes parecían una sucesión de líneas de metro. Oh, sí, ya vi nuestro andén. Estaba tres vías más allá, por lo que tendría que cruzarlas. La forma de hacerlo era a pie, bajando a la trinchera y volviendo a subir, cuidando de que no pasen trenes. Las vi. Ya estaban en el siguiente andén.

Comprobé que no viniera ningún tren por la izquierda y bajé sin problemas. El andén me quedaba ahora a la altura de la cintura. En la segunda vía había un coche parado, por lo que era seguro. O al menos eso pensaba, hasta que llegué allí. No sé por qué, pero era incapaz de subir, el pie se me quedaba a escasos centímetros del borde, y no era capaz de levantarme. El coche desapareció, y otro comenzó a acercarse a velocidad considerable. Menos mal que una mano desconocida me asió alzándome al seguro andén. Su dueño era un joven de pelo largo y barba castañas claras. Vestía con un jersey de colores, algo que mi abuela podría haber calificado como hippie. Su compañero tenía la cabeza redonda, el pelo negro, corto y cubierto con un casquete de lana. Se mantenía más distante, con la mirada perdida.

Cuando recuperé el aliento, apoyado en la valla a nuestras espaldas, le agradecí repetidas veces que me salvara la vida y estuvimos hablando un poco. A continuación, me confesó que estaba harto de su vida, y que era hora de solucionarlo. No sé si era el tono, la situación, la deuda o su propia convicción lo que me hizo mirar a las afiladas ruedas del tren que estaba pasando en ese momento, mirarle a él y decir:

- Comprendo... Adiós.
- No, no comprendes -se acercaba otro vehículo.

Había llegado el momento, se acercó a la vía, me agarró del brazo y me intentó acercar al borde, pero yo fui más rápido y logré aferrarme a las barras metálicas con ambos brazos. En cuanto me soltó, me alejé de donde estaba y me pegué a la multitud. Ese tipo estaba loco.

Intentó acercarse, yo salí corriendo entre la masa. Por fin, me encontré a una ex-profesora con la que me llevo bastante bien. Le imploraba ayuda, casi colgándome de su brazo. Cuando llegaron los suicidas, se cambió la situación por una discusión en un tono absolutamente pueril, en la que se cruzaban las acusaciones de intento de asesinato con las de no comprender. La profesora se vio de repente en medio de ese caos.

- Ya está bien. Aquí nadie va a intentar suicidarse, ni matar a otros y no hay nadie loco. ¿Entendido?
- Sí, pero...
- ¿Entendido?
- Sí.
- Pues hale, cada uno por un lado y aquí no ha pasado nada.

***



Capítulo segundo:

Habíamos vuelto al coche y consultábamos en una guía a dónde nos dirigiríamos al día siguiente. La verdad es que nadie de mi familia se había preocupado mucho por mi situación, pero ya comenzaba a acostumbrarme. Por fin encontramos una ciudad muy interesante a la que ir. Además, de camino a ella pasaríamos por el magnífico Templo de Heracles, perfectamente ilustrado en el libro.

Lo único malo es que para llegar habríamos de ir por una carretera secundaria en cuesta. Pero antes, debíamos volver a dormir a la ciudad.

***



Capítulo tercero:

Mañana siguiente. Como todas las mañanas, me dirigí a mis habituales talleres de Historia en la catedral. La mañana se encontraba en su apogeo, bajo un sol radiante que proporcionaba el calor justo.

El edificio era una joya del gótico, construido con piedras muy claras y limpias. La iluminación era tremenda, debida a alguna apertura al exterior no cubierta por vidrios de colores.

Entré por la puerta que nos correspondía y accedí a nuestro aula. Se trataba de el tramo final de una nave, separado del resto por una simple reja, que abarcaba unos cuantos pupitres y bancos de madera, algunas columnas y la puerta. Tomé asiento bastante adelante.

Inmediatamente entró el profesor habitual. Se trataba de un hombre de mediana edad, pelo moreno y corto y complexión delgada. Aún así, era el mismo desconocido que había intentado matarme.

Nuestras miradas se cruzaron por un momento. La mía, era de miedo y recelo; la suya, de frío y distante odio disimulado. Me prometí no perderlo de vista ni un momento.

Mi actitud precavida me sirvió para evitar un par de situaciones potencialmente peligrosas, en las que pareció intentar acercarse. De todas formas, había demasiados testigos.

Una vez terminada la clase, me quedé paseando bajo los rayos del sol de la plaza, con aire despreocupado. Empero, mi intención era otra: controlarle, darle tiempo para que se alejara arrastrado por las gentes y así salvaguardar la situación de mi casa.

***



Capítulo cuarto:

La tarde. Nos montamos todos en el coche para ir a la ciudad. Primero visitaríamos el templo y luego haríamos noche en algún hotel.

Era ya casi de noche y el cielo estaba pintado de un profundo color azul cuando llegamos a la carretera. A ambos lados había arbustos y algunos árboles ralos y bajitos, todo ello tras un quitamiedos. La carretera comenzaba con una suave pendiente.

Y allí estaba. Él, mochila al hombro, comenzando a subir. A partir de ese momento se me metó el miedo en el cuerpo para no salir. Cada momento era más angustioso, sobre todo al saber que él se acercaba más. Y lo que era peor, alguien podría recogerlo.

***



Capítulo quinto:

Finalmente llegamos al templo. La carretera se acababa súbitamente dando paso a una gigantesca explanada natural de piedra marmórea lisa que le servía de plaza. En ángulo recto, dos inmensas paredes en la misma roca vertical, de más de doscientos metros de alto, ya desgastada por los años en las que se incrustaba el templo. Éste era un gran edificio de mármol entre tallado y taladrado en la montaña.

Como el suelo estaba húmedo y había algunos charcos, el coche patinaba bastante. Al final decidimos dejarlo aparcado fuera de la roca y acceder caminando, lo cual tampoco era fácil. Me aseguré varias veces de que estuviera todo bien cerrado. No quería que aquel psicópata suicida se escondiera en el interior para sorprenderme. No le iba a dar esa tan épica como peliculera oportunidad.

Se entraba a través de un agujero más o menos circular, de bordes redondeados que dejaba ver la abundante y cálida luz interior de bombillas de tungsteno. Era una sala pequeña, con un mostrador y una escalera protegida por una inmensa reja forjada en gótico flamígero.

En ese momento, algo requirió nuestra atención en el exterior. Por el mismo sitio por el que habíamos venido apareció una procesión bastante informal. Parecía un funeral, me había parecido ver un féretro. Quizá vinieran al templo.

Pero apareció algo que me hizo palidecer: una furgoneta blanca, grande, ¡que podría haberlo traído!

Rápidamente tracé el plan de huída, y corrí a ponerlo en práctica.

***



Epílogo:

Una hora después, de camino al instituto, tenía la sensación de haberme pasado toda la noche corriendo. Había dormido bien, pero tenía las piernas como el día después de un gran esfuerzo.

02 julio 2007

MARINA de Arrieta



ACTO TERCERO
Preludio (orquesta sola)

CORO (masculino)
Hasta el borde las copas llenemos,
a gozar, a beber, a beber;
su espumoso licor apuremos,
que en su fondo se encuentra el placer.

JORGE
Llenad la copa, sí,
llenadla ya otra vez,
a ver si logro al fin
calmar mi ardiente sed.

CORO
¡Bebed, bebed,
bebed, bebed!

JORGE
A beber, a beber, a ahogar
el grito del dolor,
que el vino hará olvidar
las penas del amor.

CORO
A beber, a beber, a apurar
las copas de licor,
que el vino hará olvidar
las penas del amor.

JORGE
¡A dónde vais huyendo
las ilusiones,
que nos dejáis sin vida
los corazones!
Y en pago del tormento
de tanto amar,
¡se va el suspiro al viento
y el llanto al mar!
Pero no importa,
bebamos más;
que la vida más ligera
con el vino pasará.
A beber, a beber, a ahogar,
el grito del dolor,
que el vino hará olvidar
las penas del amor.

CORO
A beber, a beber, a apurar,
las copas del licor,
que el vino hará olvidar
las penas del amor.

ROQUE
De este sabroso jugo
la blanca espuma
aleja de las penas
la negra bruma.
Si Dios hubiera hecho
de vino el mar,
yo me volviera pato
para nadar.
Esta es la fija,
bebamos más,
que ante vino tan sabroso
mi gaznate es un brocal.

JORGE
A beber, a beber, a ahogar
el gripo del dolor,
que el vino hará olvidar
las penas del amor.

ROQUE
A beber, a beber, a apurar
la copa del licor,
que el vino hará olvidar
las penas del amor.

CORO
A beber, a beber, a apurar
la copa del licor,
que el vino hará aumentar
los goces del amor.




Jorge= Alfredo Kraus
Roque= Juan Pons
Y de regalo: esto y esto

13 febrero 2007

El Mundo según Casciari

Hernán Casciari nació en Mercedes (Buenos Aires), el 16 de marzo de 1971. Escritor y periodista argentino. Se le conoce por su trabajo ficcional en Internet, en donde ha trabajado en la unión entre literatura y weblog, destacado en la blogonovela. Su obra más conocida en la red, Weblog de una mujer gorda, ha sido editada en papel, con el título "Más respeto, que soy tu madre".

Me han enviado por email uno de sus artículos. No está tan bien escrito como a mí me gustaría, y no estoy de acuerdo en algunas de las cosas que pone (otras sí). Pero el artículo es curiosísimo y me ha hecho mucha gracia, y como aquí somos muy estupendos y sabemos discernir entre políticas y bromas... lo cuelgo :D (lo copio tal cual lo tiene en su blog, así que si tiene alguna errata aparecerá también aquí)

EL MUNDO SEGUN CASCIARI

"Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro es joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. Con los países, entonces, hay que dividir su edad por 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.

Argentina nació en 1816. Tiene ciento ochenta y nueve años. Si lo dividimos por 14, Argentina tiene trece años y cuatro meses. O sea, está en la edad del pavo. Argentina es rebelde, es pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné. Por eso le dicen el granero del mundo.

Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, hay pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garage: hacen mucho ruido y jamás sacaron un disco. Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse para hacer los coros. En realidad quiere coger con Brasil, que tiene catorce y la poronga grande. Son chicos; un día van a crecer.

México también es adolescente, pero con ascendente indio. Por eso se ríe poco y no fuma inofensivo porro como el resto de sus amiguitos. Fuma peyote y se junta con Estados Unidos, que es un retrasado mental de 17 que se dedica a matar a chicos hambrientos de seis añitos en otros continentes.

En el otro extremo, por ejemplo, está la China milenaria: si dividimos sus 1.200 años entre 14, nos da una señora de ochenta y cinco, conservadora, con olor a pis de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene para comprarse la dentadura postiza. Tiene un nieto de ocho, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada hace rato de Japón, que es un viejo cascarrabias al que todavía se le para la chota. Japón se juntó con Filipinas, que es jovencita, es boluda y siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.

Después están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo Australia y Canadá. Estos son típicos países que crecieron al amparo papá Inglaterra y de mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de 18 años y dos meses que hace topless y coge con Sudáfrica; Canadá es un chico gay emancipado que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia y forman una de estas familias alternativas que están de moda.

Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Es amante esporádica de Alemania, un camionero rico que está casado con Austria. Austria sabe que es cornuda, pero no le importa. Francia tiene un hijo, Mónaco, que tiene seis años y va camino de ser puto o bailarín, o las dos cosas.

Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y a Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Italia estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza) pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica, abogada, independiente, que usa pantalón y habla de tú a tú de política con los hombres. (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar spaghettis.)

España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde en espontaneidad por usar tanto perfume). España anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja coger por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de trece años) que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que los hijos, cuando tienen hambre, pasen alguna temporada en su casa y le abran la heladera.

Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Gran Bretaña sale en barco a la noche, se culea pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende: en general las islas vivien con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos, y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.

Suecia y Noruega son dos lesbianas de 39, casi 40, que están buenas de cuerpo a pesar de la edad y no le dan bola a nadie. Cogen y laburan: son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro), y a veces le histeriquean a Finlandia, que es un tipo de 30 años medio andrógino que vive solo en un ático sin amueblar, y se la pasa hablando por el móvil con Corea.

Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque quiere sus pistolas.

Israel es un intelectual de sesenta y dos años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, el camionero Alemania (que iba por la ruta mientras Austria le chupaba la pija) no vio que pasaba Israel y se lo llevó por delante. Desde ese día, Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se la pasa en la terraza tirándole cascotes a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.

Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un respuesto a la motoneta de Estados Unidos, y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.

El mundo estaba bien así, es decir, como estaba. Hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron docena y media de hijos. Todos raros, algunos mogólicos, otros esquizofrénicos.

Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna, ¡y hasta gente!

A mí me da un poco de miedo que nos aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado, y que incluso tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes. ¿Por qué siguen naciendo países nuevos —me pregunto yo— si los que hay todavía no funcionan?
"


Repito: No aceptamos barco como animal acuático, así que nada de política.

Por último, aprovecho la oportunidad para recomendar otra vez en esta entrada el blog de Casciari.

21 enero 2007

10 Septiembre, murió de amor

Acabo de recuperar, casualidades de la vida, el artículo de periódico que más me emocionó tras las muerte de mi cantante favorito, Alfredo Kraus (Las Palmas de Gran Canaria, 24 de septiembre de 1927 - 10 Septiembre de 1999)



Os lo transcribo aquí,el artículo original se encuentra en la sección de cultura de la Hemeroteca de El Mundo.

MORIR DE AMOR, de Rubén Amón

José Carreras nos había enseñado que los tenores no mueren de cáncer. Al menos, hasta que Alfredo Kraus ha clausurado la rivalidad de antaño con la elegancia de una muerte silenciosa, presumible, desprovista del heroísmo que convirtió a Caruso en el tótem reverencial de la ópera contemporánea. ¿Y si Alfredo Kraus no hubiera muerto de cáncer?

Año 2010. Un taxista desorientado de Viena reconoce a Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras en el asiento posterior del vehículo. Hace tiempo que los miembros del triunvirato abandonaron la escena y los campos de fútbol, pero comparten aún la tentación de asistir juntos a los teatros de ópera.

¿Dónde les llevo?», pregunta el chófer discretamente.
Al Musikverein, por favor», responde Plácido Domingo, enfundado en el esmoquin de rigor.

¿Quién canta esta noche?».
¡Alfredo Kraus!», proclaman los tres tenores con la misma simultaneidad de los macroconciertos.

El protagonista nos deslizó sutilmente la broma -septiembre de 1996- minutos antes de reaparecer en el mítico escenario vienés que mencionaban sus viejos colegas. Estábamos en una pequeña sala de ensayo, con su pianista, Edelmiro Arnaltes, con el chelista Asier Polo y con Rosa, inseparable compañera del maestro hasta que el funesto diagnóstico de un tumor en la cabeza se ocupó de reventarla el 5 de septiembre de 1997.

Apenas unos meses después de aquella broma imposible, el propio Kraus sacudía las paredes del domicilio familiar con una revelación inverosímil para quienes habíamos asumido el estereotipo del hombre indestructible, el látigo devastador, la conciencia implacable de los heterogéneos. Y sin embargo...

«Muchas veces», confesaba Kraus en el salón de su residencia madrileña, «tengo ganas de pegar puñetazos contra la pared, de levantar la voz y de preguntarme por qué me ha sucedido esto a mí. En un momento pensé que no pintaba nada en esta vida, que lo justo sería que dos personas que se quieren durante años tienen el derecho de morir juntas. ¿Me podía haber pasado algo peor? No, ésta ha sido la mayor tragedia de mi vida, los momentos más duros y trágicos, la situación más terrible que nadie pueda imaginar. Me siento solo, hundido, destrozado, roto, abandonado, triste, vacío. ¿Qué puedo decir después de haber estado tantos meses junto a mi esposa con la esperanza de que iba a recuperarse?».

Las palabras han adquirido una dimensión estremecedora con la noticia de la muerte. Primero, porque Alfredo Kraus tuvo los redaños de reaparecer en público para asomarse otra vez a los nueve sobreagudos de La hija del regimiento.

Y, en segundo lugar, porque la certeza de una trayectoria profesional repleta de riesgos, de noches históricas y de partidarios estomagantes apenas podía sostenerse sin el báculo discreto, sutil e inapreciable de aquella mujer canariona cuyas manos sacudían las hombreras del esmoquin, o disuadían, quién sabe, el ajetreo a las admiradoras.

«No sé, todo ha ido muy bien», confesaba telefónicamente el propio Kraus 24 horas después del histórico recital madrileño, «pero aquí hay algo que no funciona, que no marcha, algo me falta para sentirme seguro, como antes. Será una cuestión de tiempo, de habituarme al ir y venir de los conciertos. La realidad es que no consigo mantener la tranquilidad y la seguridad de antaño».

Son muchos los allegados al maestro que se niegan a deletrear el nombre de Rosa en el sincero testimonio de Alfredo. Y son muchos más los que aprovechan el destino malvado del maestro para especular con los pormenores de la muerte o para atribuir a la ausencia de su mujer una especie de energía liberadora, más o menos como si el vínculo sentimental y profesional forjado durante cuatro décadas irrepetibles -la historia de la ópera se ha ocupado de demostrarlo- pudiera descoyuntarse con vacuos rumores de alcoba y cotilleos de premeditada vocación carroñera.

Los médicos, enciclopedia en mano, se niegan a aceptar una relación directa entre la desaparición de Rosa y el desenlace fatal del marido. En efecto, ninguno de los especialistas se ha dado cuenta de que los personajes míticos y malditos de Alfredo Kraus se han confabulado para convertirlo en la quintaesencia del amor imposible. Como el Werther de Massenet, inmolado en la búsqueda inútil de Charlotte; como el Romeo de Gounod, postrado exánime ante el cuerpo de Julieta; o como el Edgardo de Donizetti, incapaz de sobrevivir y de sobreponerse al espectro de Lucia di Lammermoor.

Entre unos y otros fantasmas, Alfredo Kraus ya no tiene tiempo para hojear la partitura de La hija del regimiento, para recordar el intenso calor de los nueve dos de pecho, para convertir en pedazos el disfraz de los mártires, o para reconciliarse con un libreto feliz, o para cumplir los deberes de un abuelo respetable, de un anciano inverosímil, de un tenor histórico en extinción.

No, no se trata de invocar el nombre de José Carreras como ejemplo del tenor que conjuró los tentáculos de una enfermedad incurable en medio de la expectación internacional, sino más bien de recordar la manera en que Alfredo Kraus representa el cordón umbilical del bel canto y constituye el patrón obsesivo de la honestidad, de la coherencia y del compromiso.

¿Cuántos cantantes hubieran sobrevivido a una guerra contra las compañías discográficas? ¿Qué otras figuras de la ópera permanecerían en el olimpo si emularan la rebeldía del cantante canario? ¿Quién puede discutirle a Kraus el coraje de haber rechazado los papeles que corrompían su voz pese a la tentación de los talones en blanco? ¿Quién ha osado a desafíar durante 10 años el liderazgo intratable de los tres tenores?

«En España existe una mafia cultural gracias a Carlos Caballé, hermano de Montserrat y manager de Carreras. Es un grupo con aspecto de secta que se protege a sí mismo e impide el acceso a los demás. Yo no vendo mi imagen, sino mi arte. Y por tanto no vendo mi cara a la televisión haciendo payasadas. Hay tenores más populares que otros, sin duda. Todo en la vida tiene un precio, y se hacen muchas horteradas que se pueden justificar económicamente con un cheque gordo (...) Para mí, sacar la ópera del teatro es desvirtuarla y vulgarizarla. ¿Llevar el fenómeno lírico al estadio? Podíamos aprovechar las dimensiones de una soprano gorda para que no entraran goles en la portería».

La cruzada comenzó en El Cairo hace más o menos 43 años -Rigoletto-, pero la verdadera señal de una carrera histórica pudo reconocerse entre las paredes del Teatro San Carlos de Lisboa el 27 de marzo de 1958.

Los melómanos recuerdan la fecha porque el prometedor alumno de Mercedes Llopart, aquel muchacho rubio de ojos azules y apellido austriaco, comparecía en la función inaugural de La Traviata para medirse al talento desbocado de María Callas.

«No quiero más sorpresitas como la de este tenor canario», dijo entonces la soprano al empresario lisboeta para reprocharle la sorpresa de un rival aclamado.

Después sobrevino el debut en el Covent Garden de Londres (1959, Lucia), en la Scala (1960, Sonámbula), en Nueva York (1966, Rigoletto) y, sobre todo, cundió la sensación de que Alfredo Kraus irrumpía entre los gigantes de su tiempo -Bjorling, Tucker, Di Stefano, Del Monaco, Corelli, Gedda, Bergonzi, Wunderlich- con los ademanes de un mesías aristocrático, más o menos como si hubiera llegado el momento de proclamar al heredero de Tito Schipa.


Que conste, que nadie olvide la incómoda impertinencia de Alfredo Kraus, que la desaparición del maestro sirva para ahuyentar a los buitres, que los médicos se retracten del diagnóstico oficial. Porque Alfredo Kraus murió de amor, como en las buenas óperas, el 5 de septiembre de 1997.

15 enero 2007

Dr. House dixit

Visto el éxito que ha tenido la serie House, decidí que tenía que verla yo también, meses atrás. Y, a pesar de ser totalmente cierto lo que dice Remo en CPI, vale la pena verla aunque sólo sea por las ocurrencias del protagonista.

Aquí os dejo algunas de las muchas perlas que ha ido dejando en las dos primeras temporadas, seleccionadas de la web de Cuatro:

Aviso, algunas no son aptas para niños ni para almas sensibles.




"...¿Preferiría un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que le ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres..."

(a una paciente embarazada de su ex novio) "...¿Su ex novio se parece a su marido? Pues tenga el niño, no se enterará. Pasa en las mejores familias, querida. ¿Por qué no en la suya?"

(House a un paciente sorprendido porque le ha dado unas pastillas sexualmente estimulantes): "Por qué no. Si la diabetes le ha afectado al corazón, morirá. Si no, sábado sabadete…"

(Un médico dice que si la enfermedad que sufre un niño sigue evolucionando quedará paralítico): "¡Qué horror! Menos mal que sólo vivirá una semana".

(Junto al quirófano, la amiga de una paciente pregunta a House si es buena señal que la operación haya sido muy corta): "O la intervención ha ido muy bien o se la han cepillado".

(Después de anunciar a una paciente que tiene un tumor de 12 kilos): "Alégrese, es el récord de la clínica".

(Los médicos que atienden a un político deciden abrirle el cerebro): "Será difícil, lo sé, porque los políticos tienen la costumbre de no llevarlo puesto".

(A un senador negro que teme no llegar a presidente si se rumorea que tiene sida): "Si le da igual, no llegará a ser presidente. No la llaman la Casa Blanca por la pintura".

(Discutiendo con Cameron sobre un paciente): "Ponle inmunoglobina ya. Si mejora gano yo; si muere, tú".

(Los padres de un paciente se enfadan porque les ha hecho venir diciendo que su hijo había muerto): "Fue una mentira piadosa, créanme pronto morirá. Además, les he ahorrado el atasco de las doce".

(Cuddy le ha administrado a House un medicamento que le ha quitado el dolor de pierna, pero su cabeza no está muy lúcida): "Corro como un gamo pero estoy tonto, y como ya estoy talludito para ser atleta profesional, me parece que me ha jodido vivo".

(Llaga un policía con una herida de bala y Cameron pregunta si le han disparado): "No, se la han puesto en la sopa."

(House dispara a un cadáver para hacer una comprobación y Cuddy no se imagina la retorcida lógica que le ha movido a hacerlo): "Pues porque si llega a estar vivo hay que hacer más papeleo".

(Al padre de un adolescente que no quiere operarse): "Si deja que el niño palme a los 15 años no tendrá que comprarle un coche nuevo a los 16".

(Los médicos le cuentan a House el caso de un paciente que habla con Dios): "Si hablas con Dios eres religioso. Si Dios habla contigo, eres sicótico".

(La doctora Cuddy dice que los padres de un niño están hechos una furia y House le explica) "Los padres están enfadados porque el chico se está muriendo, es comprensible. Pero si no se muere, se les pasará el enfado".

(Los médicos creen que una paciente que se está sometiendo a un tratamiento de fertilidad podría tener un cáncer): "Ecografiadle el útero, a ver si ahí dentro está creciendo algo que no tome biberón".

(Wilson llama a Stacy para que le pase con House, y le recrimina que nunca recarga su móvil): "¿Se recargan? Y yo comprándolos nuevos".

(House prohíbe practicar sexo a una joven que no demuestra tener muchas luces y ella le pregunta durante cuánto tiempo): "Por el bien de la especie, se lo prohibiría para siempre".

(Wilson y House hablan sobre un paciente): "Es negro ¿es porque está muy sucio o porque es de origen africano?"

(Su equipo le pregunta por qué va a arriesgar la vida de una niña con una nueva operación): "Es que Wilson está pesado con darle otro año de vida para despedirse de su mamá. Debe ser tartamuda, la pobre".

(House se entera de que han asignado a otro doctor un caso que él quiere): "Bueno, no me gusta hablar mal de otros médicos, y menos de un borracho tan torpe."

(House asegura a Cuddy que puede curar a un paciente paralítico): "El tío volverá a tirarse a su mujer, a abrazar a su hijo... Espero que no se lo monte al revés, sería una pena que curase a un pedófilo".


Y para terminar, una foto a ver si alguien sabe localizarla.. :D

09 diciembre 2006

Diferencia entre un matemático y un biólogo

Del libro Matemática, ¿estás ahí? de Adrián Paenza

Este ejemplo sirve para ilustrar algunas diferencias entre personas que eligieron estudiar en la misma facultad, pero que tienen intereses distintos.

Una persona tiene delante de sí a dos científicos: un matemático y un biólogo. El objetivo es plantearles a ambos un problema y ver qué tipo de respuesta daría cada uno. Les muestra entonces los elementos que tiene encima de una mesa:
a) un calentador con queroseno en el tanque
b) una tetera con agua
c) fósforos
d) una taza
e) un saquito de té
f) una cucharita

El primer problema, consiste en hacer un té.

El biólogo dice:
—Primero, pongo la tetera con agua sobre el calentador. Enciendo un fósforo y con él, el calentador. Espero que hierva el agua. Pongo el saquito de té dentro de la taza. Vierto el agua dentro de la taza y revuelvo con la cucharita para que el saquito de té tiña el agua.

El matemático dice (y no hay error en la impresión):
—Primero, pongo la tetera con agua sobre el calentador. Enciendo un fósforo y con él, el calentador. Espero que hierva el agua. Pongo el saquito de té dentro de la taza. Vierto el agua dentro de la taza y revuelvo con la cucharita para que el saquito de té tiña el agua.

—Bien, responde el examinador—. Ahora, les planteo otro problema: supongamos que les doy el agua hervida y les pido que hagan un té. ¿Qué haría cada uno?

El biólogo contesta: —Bueno, en ese caso, pongo el saquito de té dentro de la taza. Vierto el agua ya hervida dentro de la taza y revuelvo con la cucharita para que el saquito de té tiña el agua.

El matemático dice, entonces: —Yo no. Yo espero que el agua se enfríe y paso al caso anterior.

Muchos de vosotros coincidiréis con el biólogo (y bien que hacéis). Pero al mismo tiempo, os invito a reflexionar que el matemático tiene su razón: una vez que resolvió el caso más complicado, el primero que le plantearon, sabe que cualquier otra cosa que le propongan dentro del contexto la tiene resuelta. Y apela a ello. ¿No es interesante la vida así también?

04 diciembre 2006

Santa Claus

Del libro Matemática, ¿estás ahí? de Adrián Paenza


"Como creo que aún hoy hay gente que le reclama a Santa Claus que no le haya traído lo que le pidió, les pido que sigan atentamente las peripecias que el pobre Santa tiene que padecer todos los años.

Aquí va:


Existen aproximadamente dos mil millones de niños en el mundo. Sin embargo, como Santa Claus no visita niños musulmanes, ni judíos ni budistas, esto reduce su trabajo en la noche de Navidad y sólo tiene que visitar 378 millones de chicos.

Con una tasa promedio de 3,5 “niños” por casa, se convierte en 108 millones de hogares (suponiendo que al menos hay un niño bueno por casa). Santa Claus tiene alrededor de 31 horas de Navidad para realizar su trabajo, gracias a las diferentes zonas horarias y a la rotación de la Tierra, asumiendo que viaja de este a oeste (lo cual parece lógico).
Esto suma 968 visitas por segundo. Como quien dice, para cada casa cristiana con un niño bueno, Santa tiene alrededor de 1/1000 de segundo para: estacionar el trineo, bajar, entrar por la chimenea, llenar las botas de regalos, distribuir los demás regalos bajo el arbolito, comer los bocadillos que le dejan, trepar nuevamente por la chimenea, subirse al trineo… y llegar a la siguiente casa.

Suponiendo que cada una de esas 108 millones de paradas están equidistribuidas geográficamente, estamos hablando de alrededor de 1248 metros entre casa y casa. Esto significa, un viaje total de 121 millones de kilómetros… sin contar descansos o paradas al baño. Por lo tanto, el trineo de Santa Claus se mueve a una velocidad de 1.040 kilómetros por segundo… es decir, casi tres mil veces la velocidad del sonido.

Hagamos una comparación: el vehículo más rápido fabricado por el hombre viaja a una velocidad máxima de 44 km/seg. Un reno convencional puede correr (como máximo) a 24 km por hora o, lo que es lo mismo, unas siete milésimas de kilómetro por segundo.

La carga del trineo agrega otro elemento interesante. Suponiendo que cada niño sólo pidió un juguete de tamaño mediano (digamos de un kilo), el trineo estaría cargando más de 500.000 toneladas… sin contar a Santa Claus. En la Tierra un reno normal NO puede acarrear más de 150 kg. Aun suponiendo que un reno pudiera acarrear diez veces el peso normal, el trabajo, obviamente, no podría ser hecho por ocho ó nueve renos. Santa Claus necesitaría 360.000 de ellos, lo que incrementa la carga otras 54.000 toneladas… sin contar el peso del trineo.

Más allá de la broma, 600.000 toneladas viajando a 1.040 km/seg sufren una resistencia al aire enorme, lo que calentaría los renos, de la misma forma que se calienta la cubierta de una nave espacial al ingresar a la atmósfera terrestre. Por ejemplo, los dos renos de adelante, absorberían 14,3 quintillones de joules de energía por segundo cada uno… por lo que se calcinarían casi instantáneamente, exponiendo a los renos siguientes y creando ensordecedores “booms” sónicos. Todos los renos se vaporarizarían en un poco más de cuatro milésimas de segundo… más o menos cuando Santa Claus esté a punto de realizar su quinta visita.

Si no importara todo lo anterior, hay que considerar el resultado de la desaceleración de 1.040 km/seg. En 0,001 de segundo, suponiendo un peso de Santa Claus de 150 kg, estaría sujeto a una inercia de fuerza de 2.315.000 kg, rompiendo al instante sus huesos y desprendiendo todos sus órganos, reduciéndolo al pobre Santa Claus a una masa sin forma aguada y temblorosa.

Si aun con todos estos datos, los enoja que Santa Claus no les haya traído lo que le pidieron este año, es porque son tremendamente injustos y desconsiderados."

04 noviembre 2006

Galáctica, estrella de combate

Ya sé que todos estais ansiosos por saber de donde viene mi nick (o no). Pues bien, viene de una serie que ponían cuando yo era pequeño (long time ago...) que se llama Galáctica, estrella de combate.

Es una serie del año 78 de la cual los tres primeros episodios son de la película homónima. Se hizo en la época de Star wars aprovechando que estaban de moda las historias de naves y del espacio, pero para mi gusto tenía un argumento más original.

Trata de doce planetas de humanos que después de siglos luchando contra unas másquinas antropomorfes pero con aspecto metálico, los cylones, consiguen pactar una paz que eviten más muertes. La clase política se vanagloria de que lo han conseguido pero el comandante Adama, de aquí el nick, desconfía y hace patrullar a sus naves de caza y así consigue descubrir la emboscada en la que se encuentran.

Pero se da cuenta demasiado tarde y los cylones caen sobre ellos destruyendo casi toda la flota colonial. Sólo una de las naves, la Galactica del comandante Adama consigue escapar y se dirige hacia el planeta del que proceden para intentar evitar lo inevitable. Los cylones lo habían destruido todo, y tan sólo que dan unas pocas naves de transporte en las que intentar huir bajo la protección de la Galactica. Así se forma una flota con los últimos reductos de la humanidad de las doce colonias, huyendo de los cylones y otros peligros del espacio, en busca de una decimotercera colonia que se menciona en antiguas escrituras, la Tierra.

Pues bien, después de tantos años podremos disfrutar por las mañanas de esta fabulosa serie. La hacen todos los fines de semana por la mañana en cuatro, y hoy han hecho el primero. Yo la ví hace unos meses otra vez por otros medios y me siguió gustando, no es sólo la ilusión de recordar mi serie de niño, es que el argumento es bastante bueno.

Para los fanáticos, que sepan que en USA están haciendo una nueva Galactica con argumento similar pero con efectos especiales decentes (de eso la antigua carece) y argumentos muy buenos.

PD: Gracias a Petisuis por invitarme a unirme a su blog que me encanta ;-)